lunes, 28 de julio de 2008

Prebióticos y su relación con las alergias

Por Leonardo Coscia

Prebióticos y su relación con las alergias

25/07/08

Las estadísticas mundiales señalan que las alergias afectan a un 20 % de la población general y que la prevalencia de las enfermedades alérgicas está en aumento. Además, un gran porcentaje de alergias de la infancia pueden persistir durante la vida adulta.

Debido a ello, la composición de la flora intestinal juega un rol clave en el desarrollo del sistema inmune del bebé, con posterioridad a su nacimiento, para un crecimiento saludable y una reducción en la incidencia de las alergias. Un reciente estudio determinó que la incorporación de prebióticos durante los primeros dos años de vida, redujo la incidencia de dermatitis atópica en un 50 %, así como el nivel de infecciones en un 65 % en comparación con niños que no los recibieron.

Los oligosacáridos prebióticos son componentes normales de la leche materna que actúan como refuerzo del sistema inmune del bebé, favoreciendo el desarrollo de determinadas bacterias como las bifidobacterias o los lactobacilos.

Liliana Trifone, Jefa de la Sección Nutrición y Diabetes del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y Vicepresidenta de la Sociedad Argentina de Nutrición, destacó que "la lactancia materna es considerada universalmente el "patrón oro" en la alimentación del lactante".

"Sus acciones biológicas y benéficas sobre el crecimiento y desarrollo en salud del niño se deben a su equilibrada composición y biodisponibilidad de nutrientes. Entre sus compuestos se destaca el tercer mayor componente representado por los prebióticos, oligosacáridos importantes en el desarrollo del sistema de defensa inmune y de la microbiota intestinal del lactante. Los resultados de las últimas investigaciones han demostrado la importancia del desarrollo del sistema inmunológico del niño tanto en la salud como en la enfermedad", dijo la especialista.

Los bebés que no tienen un desarrollo completo de su microbiota intestinal al nacer, son más propensos y vulnerables a contraer infecciones y desarrollar otro tipo de afecciones, por ejemplo alergias. La leche materna, contiene nutrientes que tienen un alto impacto en el crecimiento de las "bacterias buenas" en el intestino del bebé, ayudando al crecimiento rápido de la flora intestinal así como al sistema inmune, principalmente a través de uno de sus componentes esenciales: los oligosacáridos prebióticos.

Si bien la leche materna es el alimento más adecuado para brindar una nutrición completa a los lactantes y niños pequeños, en aquellos casos en que las madres no pueden alimentar a sus bebés con leche materna, es importante consultar con el pediatra acerca de otras alternativas indicadas para un correcto crecimiento y desarrollo, tales como fórmulas infantiles adaptadas a las necesidades de los lactantes.

"En aquellos casos en los cuales el bebé no puede ser alimentado con leche materna se han desarrollado fórmulas infantiles que se asemejen a la leche materna en su composición, en la acción y efecto de los prebióticos. Es por ello que se incorporó una mezcla de 90% de oligosacáridos (GOS)/ 10% de fructoligosacáridos (FOS), con la finalidad de mantener una microbiota dominante en los alimentados con fórmula similar a la de los que reciben lactancia materna", puntualizó Trifone.

Las fórmulas infantiles adicionadas con prebióticos actúan reforzando el sistema inmune de manera natural y de forma similar a los oligosacáridos contenidos en la leche materna. En la medida en que el sistema inmune se fortalece de manera natural, alergias e infecciones pueden verse reducidas.

Las nuevas evidencias científicas acerca de los prebióticos, realizadas en base a datos de seguimiento de pacientes estudiados tanto durante su primer año de vida y con posterioridad, a los 24 meses, indicaron que los oligosacáridos prebióticos (GOS/FOS), cuando son incluidos en la alimentación en etapas tempranas de la vida, tienen un efecto protector contra la atopía (grupo de trastornos alérgicos), con una duración más allá de la infancia, hasta los 2 años de vida.

El estudio, que se realizó en el Hospital Maternal Macedonio Melloni de Milán, incluyó a más de 200 niños con riesgo de alergia y con una historia de eczema atópico, rinitis alérgica y asma.

Como resultados principales, se determinó que los niños que habían sido alimentados con fórmulas que contenían prebióticos, a los 24 meses de vida tuvieron un 50% menos de dermatitis atópica respecto al grupo de niños que recibió fórmulas sin prebióticos. También se observó en el mismo grupo, una reducción significativa de infecciones de aproximadamente un 65%.

"Los resultados de estas investigaciones son de una gran trascendencia y sus implicancias representan un gran beneficio por su interacción con el sistema inmune del bebé. En función de estos hallazgos es que se convierten en una alternativa nutricional muy útil, cuando no hay posibilidad de recibir lactancia, para la alimentación artificial con fórmulas adicionadas con esta mezcla de prebióticos, especialmente en quienes tienen historia familiar o riesgo de enfermedades atópicas en el primer año de vida", manifestó Trifone.

Datos adicionales de la investigación, demostraron a su vez que el efecto fortalecedor del sistema inmune de esta mezcla, actúa no sólo en la prevención de la atopía, sino también en la prevención de infecciones, particularmente en las que requieren tratamiento con antibióticos y en la otitis media.


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AHANAOA A. C.
Lic. Nut. Miguel Leopoldo Alvarado
http://www.nutriologiaortomolecular.org/
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Estrés y síndrome de colon irritable

Estrés y síndrome de colon irritable

Un estudio explica por qué las mujeres son más propensas a sufrir esta dolencia gastrointestinal, una de las más frecuentes en la práctica clínica

El síndrome de colon irritable (o de intestino irritable) es la enfermedad gastrointestinal más frecuente en la práctica clínica. Se caracteriza por la asociación de dolor abdominal y alteración en el ritmo intestinal que va desde estreñimiento a diarrea. Afecta entre un 10% y un 15% de la población adulta, sobre todo a mujeres. Un estudio del Hospital Vall d'Hebron de Barcelona parece haber encontrado una posible explicación a esta mayor prevalencia en el género femenino: el estrés al que se ven sometidas las mujeres en la sociedad actual.

  • Autor: Por NÚRIA LLAVINA RUBIO
  • Fecha de publicación: 28 de julio de 2008

- Imagen: LBLN -

Según la Asociación Española de Gastroenterología, el síndrome de colon irritable es el trastorno funcional digestivo más frecuente en la consulta médica. Sus síntomas principales son diarrea y estreñimiento -frecuente y crónico-, dolor o sensibilidad abdominal que se alivia tras las deposiciones, sensación de estar lleno, gases, distensión abdominal, vómitos, mareos, pérdida del apetito, ansiedad y depresión. Es una dolencia que acostumbra a cronificarse, aunque no se conoce ningún mecanismo único que lo explique.

La teoría más aceptada atañe a las alteraciones en el movimiento de la sensibilidad digestiva influenciadas por factores psicológicos. También se aceptan como factores influyentes otras alteraciones como gastroenteritis, intolerancias alimentarias, alteraciones hormonales o factores genéticos.

Más en mujeres

Aunque puede aparecer en cualquier persona independientemente de si es hombre o mujer, la gran mayoría de estudios ha constatado una mayor prevalencia en el género femenino (el doble). Sin embargo, ninguna investigación había explicado la causa de esta diferencia. Ahora se han encontrado algunas respuestas. Un equipo del grupo de investigación en Fisiología y Fisiopatología Digestiva del Institut de Recerca del Hospital Vall d'Hebron, de Barcelona, afirma que el exceso de estrés que afecta a las mujeres en la sociedad actual podría ser el desencadenante que altera el correcto equilibrio fisiológico del intestino.

A pesar de que esta enfermedad se relaciona a un buen pronóstico, lo cierto es que empeora enormemente la calidad de vida

El estudio, publicado en "Gastroenterology", se ha elaborado partiendo del conocimiento empírico y epidemiológico que siempre ha asociado estrés vital con la aparición de síndrome de colon irritable. Se sometió a voluntarias separadas estresadas y poco estresadas (de acuerdo con su nivel crónico de estrés basal) a un estrés agudo (sumergir la mano en agua helada) como agente nocivo, mientras se recogía líquido intestinal. Los resultados mostraron respuestas hormonales y del sistema nervioso similares. No pasó lo mismo con la respuesta psicológica y la de la mucosa intestinal, que fue distinta entre los dos grupos.

Esta diferencia se tradujo en una respuesta defectuosa caracterizada por una menor secreción de agua y por un aumento significativo de la permeabilidad de la mucosa en el grupo de mujeres estresadas. Según los investigadores, estas consecuencias podrían reducir la capacidad del intestino para eliminar los agentes externos nocivos, facilitando así el contacto prolongado de estos con el sistema inmunológico y provocando una extrema respuesta inflamatoria. En condiciones normales esta situación conlleva diarrea. El problema llega con la persistencia de esta respuesta, la cual podría representar la primera etapa en el desarrollo del síndrome del intestino irritable.

Asimismo, y aunque reconocen la necesidad de más estudios comparativos entre géneros, los investigadores aseguran que los resultados ayudan a entender la mayor prevalencia femenina de esta enfermedad, lo que facilitaría la detección de personas con riesgo de desarrollar la enfermedad y, por tanto, establecer mecanismos de prevención para reducir el número de afectadas.

Peor calidad de vida

El espectro de gravedad del síndrome de intestino irritable es muy variable, y se pueden encontrar desde pacientes con molestias leves a afectados con síntomas incapacitantes. En un trabajo de 1992, los investigadores Doug Drossman (EE.UU.) y Grant Thompson (Canadá) consideraban que cerca de un 70% de los casos eran leves, un 25% intermedios y un 5% graves. Estudios más recientes, no obstante, confirman que la tasa de prevalencia de cuadros más graves es superior. Aun así, esta dolencia continúa considerándose por muchos un trastorno trivial.

Y es que esta enfermedad se asocia, en general, con un buen pronóstico y una expectativa de vida similar a la de pacientes sin la enfermedad. El problema está en el empeoramiento de la calidad de vida: limitaciones sociales, absentismo laboral o reducción de la actividad física y la sensación de cronificación ya que, además, no existe aún ningún tratamiento curativo definitivo.

De hecho, el mejor tratamiento se limita a aliviar los síntomas. Cambios en la dieta (que no siempre funciona) con aumento de fibra y reducción de sustancias que favorecen la aparición del síntoma (cafeína o alcohol, entre otros) y medidas para disminuir la ansiedad (como la práctica de ejercicio, por ejemplo), son algunas de las medidas a tomar. Los medicamentos deben reservarse para cuando la intensidad de los síntomas lo aconseje, y se dirigen a controlar el síntoma concreto predominante. En este caso, se acostumbran a recomendar inhibidores de los espasmos (espasmolíticos), estimulantes de la movilidad, antidiarreicos, laxantes, antidepresivos y ansiolíticos.

LA RESPUESTA AL DOLOR


- Imagen: tainara -

El estudio de Vall d'Hebron no es el primero que relaciona el factor de género con el desencadenamiento de síndrome de colon irritable. Una investigación realizada en la Universidad de California (Los Ángeles, EE.UU.) lo ha tenido de nuevo en cuenta, relacionando género con dolor. La conclusión a la que llegan los autores es que las mujeres con este síndrome no pueden desactivar de forma eficaz un mecanismo de modulación del dolor en el cerebro, lo que las hace más sensibles al dolor abdominal. Así, las mujeres con síndrome de colon irritable responden de forma diferente al dolor que las que no lo padecen.

Estudios previos ya habían confirmado que el cerebro, en condiciones normales, se prepara para el dolor inhibiendo o amplificando la experiencia dolorosa. Si se trata de un dolor moderado, el cerebro se prepara inhibiendo la intensidad del dolor. Por el contrario, si se percibe un posible dolor agudo, el cerebro amplifica la respuesta al mismo para reaccionar más rápidamente y minimizar posibles daños. Parece ser que las mujeres con síndrome de colon irritable no tienen esta capacidad amplificadora, por lo que son más sensibles incluso al dolor moderado.

En la elaboración del estudio, la actividad cerebral frente al dolor se registró por resonancia magnética. Ante el malestar, las mujeres sin síndrome redujeron la actividad en las áreas cerebrales relacionadas con el dolor, así como la estimulación emocional. Esta actividad no se redujo en las mujeres con el síndrome. Steven Berman, autor principal del estudio, asegura que "la hipersensibilidad abdominal que caracteriza al síndrome de colon irritable podría representar la incapacidad de inhibir los circuitos del dolor y la estimulación emocional".



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Miguel Leopoldo Alvarado Saldaña
Mexicano por nacimiento, radico actualmente en Seattle Washington.
Soy fundador, presidente y apoderado legal de la asociación internacional denominada: Asociación Hispano Americana de Nutriología Alternativa Ortomolecular y Antienvejecimiento, Asociación, Civil., (AHANAOA A. C.), así como el instituto denominado Biogenesis Institute LLC, of Seattle Washington, ambos organismos enfocados a investigar, educar y promover una salud óptima, por medio de una alimentación biológica, nutrición ortomolecular, actividad física y estilos de vida saludables.
He sido profesor titular del curso de nutrición ortomolecular del Diplomado de Medicina de Longevidad que se ha impartido durante varios años en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey y coordinador del Primer Diplomado Universitario de Nutrición Ortomolecular en el mismo prestigiado instituto de educación profesional.
Imparto pláticas y conferencias de nutrición ortomolecular con el propósito de lograr una vida longeva y saludable y previniendo enfermedades, dirigidas a profesionales de la salud y al publico en general en diversos institutos, foros, congresos, programas de radio y organizaciones sociales en diversos lugares del mundo, incluyendo principalmente la Ciudad de México y Seattle Washington.
Escribo y publico artículos de nutrición Saludable, Nutrición y Dietética Ortomolecular, Agricultura y Alimentación Biológica, Higienismo, Gastronomía y Cocina Ortomolecular y Naturopatía

He creado y administro diversos Sitios y Blogs en Internet, Foros, Grupos y Páginas en Redes Sociales con una finalidad de divulgación y educación.

 

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